En los últimos meses, varias personas me han escrito con preguntas sobre el teletrabajo.
Ya escribimos una entrada en nuestro blog sobre los impactos negativos del teletrabajo y como mitigarlos, pero quedó ligeramente sesudo, y aunque escribiremos otro artículo sobre una temática similar, no quería dejar pasar la oportunidad de hablar hoy un poco sobre ello.
Esta persona que me escribió, me preguntaba en particular acerca de la “tendencia” a volver a la presencialidad. Hay mucho que hablar aquí.
¿Por qué considerar la vuelta a la oficina?
El primer problema es que muchas de las noticias que nos llegan son de EE.UU y de las grandes empresas tecnológicas de allí. Que Amazon o Tesla obliguen a sus trabajadores a volver a la presencialidad es llamativo y afecta a mucha gente, pero no podemos pensar que hay que seguir sus pasos, porque si ellos lo hacen, seguro que es “por algo”. Y no podemos seguir sus pasos -al menos no ciegamente. Primero, por la mentalidad. América no es España, ni siquiera Europa. No lo es en términos de tradiciones o costumbres, pero tampoco en leyes y regulaciones, y como ya sabemos todos, tampoco en sanidad o protección para los empleados. La vuelta a la presencialidad en Estados Unidos tiene unas implicaciones en distintos niveles, que no se pueden reflejar en una PYME en España.
En segundo lugar, aquellos “jefes” (directores, CxOs, Leads) que están valorando la vuelta a la oficina… ¿Por qué lo están considerando? ¿Ha bajado la productividad? ¿Han detectado gente que se aprovecha de estar en casa y trabaja menos? ¿O simplemente no se fían y es “por si”? Por si alguien se está aprovechando, por si alguien no está trabajando… En cualquier caso, hay mucho que analizar. Quien es “vago”, es vago en casa, y es vago en la oficina. Quien se vaya a aprovechar e intentar no trabajar, lo va a hacer tanto teletrabajando como en la oficina, así que seguramente el problema no se va a resolver volviendo a la presencialidad. Por otro lado, si la vuelta es “por si”, parece más una cuestión de confianza, y de sospechas. Si no confías en que tu equipo va a rendir… de nuevo el problema no está en el lugar de trabajo, y hay que plantearse los motivos. Y en cuanto a la eficiencia, seguro que hay quien rinde más en casa y quien rinde más en la oficina. Por ejemplo, quien tarde una hora tras un atasco llegará “quemado”, y a quien le guste ir al gimnasio de al lado de casa a la hora de comer, agradecerá poder hacerlo.
Fidelización y Captación de talento

Disponemos de una base de datos de +40.000 perfiles IT
Seleccionamos los mejores candidatos IT para tu empresa
Trabajamos 100% a éxito. Si no lo encontramos no cobramos.
Lo que yo considero más importante, está la vertiente de fidelización de los empleados, y de captación de candidatos. Para fidelizar a los existentes, nada mejor que intentar adaptarse lo mejor posible a sus necesidades y situación personal. Hay a quien le gusta ir a la oficina y socializar. Habrá quien no tenga un espacio cómodo en su casa, pero igual prefiere buscar un coworking cerca de su casa, para no tardar una hora en llegar a la oficina y aparcar. Habrá quien sí prefiera estar en casa.
En cuanto a la atracción de talento, también hay mucho que hablar. Desde HiringIT vemos que habiendo mucha demanda de perfiles IT, y hay minoría de gente en búsqueda activa. La mayoría, al no estar buscando, tiene la sartén por el mango, y si cambia, por mucho que le atraiga un proyecto, querrá mejorar. Y aunque el 99% de las veces se busca una mejora en salario, el teletrabajo puede ser un gancho magnífico para atraer a quien no lo tenga. Y por el contrario, no ofrecerlo es una barrera de entrada importante para quien ya sí lo tiene. Además, no exigir presencialidad amplía el radio de búsqueda de candidatos al no limitarse a una pequeña zona geográfica.
En resumen
En mi opinión, la mejor opción para el teletrabajo es instaurarlo y ofrecerlo, pero no como algo genérico, estándar e inamovible (nada de “toda la empresa los miércoles teletrabaja”), sino como algo consensuado con cada persona según sus circunstancias. Hecho así, no debería haber envidias ni quejas, pues cada uno elegirá lo que mejor le convenga. El tema de medir y mejorar la productividad, lo dejamos para otro artículo. Cabe añadir, pero esto ya es “harina de otro costal”, que si la empresa prefiere el trabajo en oficina, igual hay que incentivarlo, sin discriminar.
¿Cómo? ¡También da para otro artículo!
Gracias por dedicar un momento a esta edición. Si deseas discutir más sobre este tema o necesitas apoyo en posiciones abiertas, no dudes en contactarnos.
